Compró el software. Nadie lo usó.
Pasa con frecuencia, y casi nunca es por falta de funciones. Los sistemas dejan de usarse cuando alguien en la obra tiene que parar para ingresar datos. Creamos sistemas donde la información se actualiza sola.
Muchos negocios funcionan con una pizarra y tres chats de grupo
El estado de cada trabajo está en varios lugares, y la información no coincide. Todos se las arreglan como pueden porque eso es más rápido que resolver el problema. Así siguen hasta que un trabajo se queda detenido y nadie se da cuenta hasta que llega el producto.
Entonces alguien le ofrece una plataforma de más de cien mil dólares que tarda un año en implementarse. Por lo general, eso es mucho más de lo que necesita.
Cómo trabajamos
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01
Entender el proceso antes de crear un sistema
Revisamos cada etapa de un trabajo: venta, medición, pedido, permiso, entrega, instalación y pago final. Documentamos dónde se registra la información, quién se la pasa a quién y dónde se detiene el proceso. Ese mapa del proceso se queda con usted, decida lo que decida después.
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02
Después, decidir qué hace falta
A veces hace falta software. Otras veces, cambiar la forma de trabajar en la oficina. Y a veces basta con una herramienta de cuarenta dólares al mes. En algunos proyectos terminamos recomendando que no se desarrolle nada nuevo. Aunque eso significa que no nos contraten para desarrollarlo, sigue siendo la decisión correcta.
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03
Crear un sistema que funcione en la obra
Si un sistema depende de que el personal en la obra deje de trabajar para actualizar registros, va a fallar. Es un problema de diseño, no de disciplina. Actualizamos el estado del trabajo a partir de lo que ya ocurre: un pago registrado, un permiso aprobado que llega por correo o una confirmación de entrega. Nadie tiene que acordarse de actualizarlo.
Nada de esto aparece como un gasto separado. Todo sale de su margen de ganancia.
Un trabajo detenido por semanas también deja su dinero detenido. Cuando la oficina ingresa el mismo trabajo en tres lugares, usted paga por trabajo duplicado. Una corrección de permiso que nadie le comunicó al cliente termina en una queja y otra llamada. Y comprar contactos de posibles clientes cuesta dinero, cuando los registros públicos de permisos e inspecciones ya pueden señalar esos mismos proyectos.
Con quiénes trabajamos
Negocios dirigidos por sus dueños, con un volumen de trabajo importante, donde la oficina retrasa la operación y los planes de mejorar los sistemas nunca avanzan. Principalmente contratistas.
- Ventanas y puertas
- Techos
- Aire acondicionado y calefacción
- Remodelaciones
- Contratistas especializados
Empecemos con una visita
Una hora en su negocio. Seguimos un trabajo desde la venta hasta el cobro y documentamos cada paso. Usted mismo verá dónde están las fallas antes de que se las señalemos.
Sin costo ni compromiso de contratar un desarrollo después.
Lo atendemos en español.